Prevención y Tratamiento de Caídas en Adultos Mayores

Una caída se define como un descenso involuntario o accidental al suelo u otro nivel más bajo. La mayoría de las caídas ocurren cuando personas mayores con una o más discapacidad física que afecta la movilidad o el equilibrio se encuentran ante un peligro en su entorno. Muchas personas no presentan síntomas antes de una caída, pero algunas se sienten mareadas o presentan otros síntomas. A consecuencia de una caída, pueden aparecer fracturas y contusiones. A menudo los médicos realizan pruebas para determinar si existieron o no trastornos subyacentes que contribuyeron a la caída. Las caídas alrededor de la casa a menudo se pueden prevenir tomando precauciones. Después de tratar las lesiones, las personas acuden al fisioterapeuta en busca de ayuda para reducir el riesgo de caídas subsiguientes, ya que las caídas son frecuentes a esta edad.

infografía sobre la prevalencia de caídas en adultos mayores

En Estados Unidos, aproximadamente una de cada cuatro personas de 65 años o más refiere haber sufrido una caída anualmente, lo que da lugar a un total de más de 14 millones de caídas cada año, según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Una persona que se ha caído una vez es más propensa a volver a caerse. No todas las caídas causan lesiones. Sin embargo, más de un tercio de las personas que caen reportan una lesión que requirió tratamiento médico o que restringió su actividad durante al menos un día. Eso se traduce en una estimación de 8 millones de lesiones por caídas cada año.

Las personas de edad avanzada son más propensas a sufrir fracturas en las caídas debido a que muchas tienen los huesos porosos y frágiles (un trastorno denominado osteoporosis). Algunas lesiones causadas por una caída son mortales. Muchas personas de edad avanzada temen caer. El miedo a caerse puede ocasionar problemas. Las personas de edad avanzada se preocupan por la realización de sus actividades habituales y pierden la confianza en sí mismas y hasta su independencia. Hay medidas para superar los temores y reducir el riesgo de caída. Reconocer las causas de las caídas puede ser eficaz.

Muchos adultos mayores son reacios a informar de una caída porque creen erróneamente que caerse forma parte del envejecimiento de manera normal, o temen que sus actividades sean restringidas o que sean ingresados en una institución. Sin embargo, las personas deben informar de las caídas a su profesional de la salud, incluso si él o ella no se lo pregunta, porque su profesional de la salud puede sugerir formas de ayudarles a prevenir futuras caídas. Aunque muchos adultos mayores se caen, las caídas no son necesariamente una parte normal del envejecimiento y con frecuencia se pueden prevenir.

Causas de las Caídas

La mayoría de las caídas ocurren cuando interaccionan varios factores. Los factores incluyen:

  • Afecciones físicas que alteran la movilidad o el equilibrio
  • Uso de ciertos medicamentos
  • Peligros en el medio ambiente
  • Situaciones potencialmente peligrosas

Por ejemplo, las personas con enfermedad de Parkinson y problemas de visión (discapacidades físicas que alteran la movilidad o el equilibrio) pueden tropezar con un cable eléctrico (riesgo del entorno) cuando se apresuran a contestar al teléfono (situación potencialmente peligrosa).

Factores Físicos y Funcionales

La condición física de una persona se ve afectada por los cambios debidos al envejecimiento, la buena forma física, los trastornos presentes y los fármacos utilizados. Probablemente, el estado físico tiene un efecto más importante sobre el riesgo de caídas que el entorno y las situaciones peligrosas. Las limitaciones en la condición física no solo aumentan el riesgo de caídas, sino que también influyen en cómo responde la persona a los peligros y a las situaciones de riesgo.

Las condiciones físicas que aumentan el riesgo de caídas son las siguientes:

  • El equilibrio o el caminar
  • La visión
  • La sensibilidad, en especial en los pies
  • La fuerza muscular
  • Las capacidades cognitivas
  • La tensión arterial o la frecuencia cardíaca

Por ejemplo, la pérdida de fuerza muscular puede impedir que los adultos mayores mantengan o recuperen el equilibrio cuando pisan una superficie irregular o se golpean. Con el envejecimiento, las personas se vuelven menos capaces de calibrar la separación entre los objetos y pueden necesitar una luz más brillante para ver bien. El deterioro cognitivo puede impedir que los adultos mayores recuerden tomar medidas de seguridad al caminar, por ejemplo, aferrarse a la barandilla al subir y bajar escaleras. La presión arterial baja o los latidos cardíacos lentos pueden causar mareos o pérdida de la consciencia, ya que los problemas cardíacos pueden reducir la cantidad de sangre que llega al cerebro.

Medicamentos

El uso de ciertos medicamentos también puede aumentar el riesgo de caídas. Entre estos medicamentos se encuentran los que afectan la atención (como los analgésicos opioides, los ansiolíticos y algunos antidepresivos) o los que reducen la presión arterial (como los antihipertensivos, los diuréticos y algunos medicamentos para el corazón).

Peligros Ambientales y Situaciones de Riesgo

Muchas caídas se deben a los riesgos del entorno. Las caídas pueden darse cuando una persona no percibe un peligro o no responde con la rapidez necesaria después de haberlo percibido.

Los riesgos del entorno que aumentan el peligro de caídas comprenden:

  • Iluminación inadecuada
  • Alfombras que no están fijadas
  • Suelos resbaladizos
  • Cables eléctricos y alargadores u otros objetos que se encuentran en las zonas de paso
  • Aceras irregulares y bordillos rotos
  • Entornos desconocidos

La mayoría de las caídas suceden en casa. Algunas se producen cuando la persona está quieta y de pie. Pero la mayoría se producen cuando la persona se está moviendo: al levantarse o meterse en la cama, una silla o el asiento del inodoro, o bien al caminar, subir o bajar escaleras. Mientras la persona está en movimiento, es posible que tropiece o dé un paso en falso, o puede perder el equilibrio. Cualquier movimiento puede ser peligroso. Pero el peligro aumenta si la persona se mueve apresuradamente o está distraída. Por ejemplo, andar de prisa para ir al baño (en especial por la noche cuando no se está completamente despierto o cuando la iluminación no es buena) o para contestar al teléfono, o caminar mientras se habla por un teléfono móvil, hace más peligroso el movimiento.

Ilustración de un hogar con varios peligros de caídas: alfombra suelta, cables en el suelo, iluminación deficiente.

Síntomas Previos a una Caída

A menudo, antes de caer, la persona no presenta ningún síntoma. Cuando un riesgo del entorno o una situación peligrosa causan una caída, lo hacen sin avisar. Sin embargo, si una caída se debe, en parte o completamente, a un problema físico, los síntomas pueden notarse antes de la caída. Los síntomas pueden consistir en:

  • Mareos o vértigo
  • Mareo leve
  • Latidos del corazón irregulares o rápidos (palpitaciones)

Consecuencias de las Caídas

Después de una caída, es muy común que la persona sufra una lesión, que tiende a ser más grave cuanto más avanzada es la edad de la persona en cuestión. Más de la mitad de las caídas causan por lo menos una lesión leve, como una contusión, un esguince o una distensión muscular. Las lesiones más graves pueden incluir fracturas óseas, roturas de ligamentos, heridas profundas y lesiones en órganos como los riñones o el hígado. Casi todas las roturas de cadera se deben a caídas. Algunas caídas producen pérdida de consciencia o traumatismo craneoencefálico.

Las caídas pueden causar aún más problemas si la persona no logra levantarse inmediatamente o pedir ayuda. Una situación así puede ser aterradora y hacer que la persona se sienta impotente. Permanecer en el suelo, aunque sea durante unas pocas horas, puede provocar problemas como:

  • Deshidratación
  • Baja temperatura corporal (hipotermia)
  • Neumonía
  • Rabdomiolisis (degradación muscular que puede conducir a daño o insuficiencia renal)
  • Úlceras por presión

Los efectos de una caída pueden durar largo tiempo. Alrededor de la mitad de las personas que caminaban antes de caerse y fracturarse la cadera ya no vuelven a caminar tan bien como lo hacían, incluso después del tratamiento y la rehabilitación. Quienes han caído una vez pueden experimentar miedo a caer de nuevo, lo que les priva de la confianza en sí mismos. Como consecuencia, pueden decidir quedarse en casa y abandonar algunas actividades, como ir de compras, visitar a los amigos u ocuparse de las tareas domésticas. Cuando las personas se vuelven menos activas, las articulaciones se vuelven más rígidas y los músculos pueden debilitarse. Esto incrementa el riesgo de caídas y hace más difícil permanecer activo e independiente. Para muchas personas, las caídas son un factor importante en la decisión de trasladarse a una residencia geriátrica o a otro establecimiento asistencial. Por todas estas razones, las caídas pueden empeorar enormemente la calidad de vida de las personas.

Algunas caídas pueden ser graves y causar la muerte. La muerte puede producirse enseguida si, por ejemplo, la cabeza se golpea contra una superficie dura y se produce una hemorragia incontrolable en el interior del encéfalo o alrededor de éste. Con mucha mayor frecuencia, la muerte sobreviene más tarde, a causa de complicaciones en las lesiones graves provocadas por la caída.

Las CAÍDAS de nuestros MAYORES, cuáles son sus CAUSAS y sus CONSECUENCIAS y CÓMO PREVENIRLAS

Diagnóstico de las Caídas

Es de vital importancia comentar al médico que se ha sufrido una caída, aunque no lo pregunte, porque el médico puede descubrir algunas causas tratables de la caída. Las personas que han sufrido una caída pueden ser reacias a comentarlo con su médico porque creen que las caídas forman parte del proceso de envejecimiento, sobre todo si en aquella ocasión no sufrieron ninguna lesión. Incluso las personas que han padecido lesiones graves y han necesitado asistencia en un servicio de urgencias pueden ser remisas a admitir que se han caído. Puede que no quieran que los demás crean que están incapacitados y que, por lo tanto, deben trasladarse de su casa a entornos con mayor supervisión, como una residencia.

Evaluación Médica

Para identificar la causa de la caída, el médico debe indagar acerca de las circunstancias en que se produjo, incluyendo cualquier síntoma que pudiera precederla (como vértigo y palpitaciones) o cualquier actividad que pueda haber contribuido a la misma. Pide a los testigos de la caída que describan lo que vieron. El médico también se informa acerca del consumo de fármacos, recetados o no, así como de alcohol, que puedan haber favorecido la caída. También pregunta si el paciente ha perdido el conocimiento y si fue capaz de levantarse sin ayuda.

El primer paso consiste en llevar a cabo una exploración física para comprobar si hay lesiones y obtener información sobre las posibles causas de la caída. La exploración comprende lo siguiente:

  • Medición de la presión arterial: si la presión sanguínea disminuye cuando la persona se pone de pie, la causa de la caída puede haber sido la hipotensión ortostática.
  • Ruidos (tonos) cardíacos: con un estetoscopio, se ausculta el corazón en busca de una frecuencia cardíaca muy baja, arritmias, problemas de las válvulas cardíacas e insuficiencia cardíaca.
  • Evaluación de la fuerza muscular y la amplitud del movimiento: los médicos examinan la espalda y las piernas y comprueban si existen problemas en los pies.
  • Evaluación de la visión y evaluación del sistema nervioso: el médico examina la funcionalidad del sistema nervioso, como la fuerza muscular, la coordinación, la percepción de la propia posición y el equilibrio.

A veces los médicos piden a la persona que realice algunas actividades habituales, como sentarse en una silla y luego ponerse de pie y caminar, o subir y bajar un peldaño. La observación de estas actividades puede ayudar a identificar las alteraciones que han contribuido a la caída.

Pruebas Adicionales

Si la caída ha sido causada por un riesgo del entorno y no ha habido ninguna lesión grave, es posible que no se requieran más pruebas. Sin embargo, si la condición física de la persona pudo haber contribuido a la caída, pueden ser necesarias algunas pruebas. Por ejemplo, si la exploración física evidencia un problema cardíaco, se pueden comprobar la frecuencia y el ritmo cardíacos a través de una electrocardiografía (ECG). Esta prueba puede durar pocos minutos y realizarse en el consultorio médico, o puede pedirse a la persona que lleve un dispositivo portátil de ECG (monitor Holter) durante 1 o 2 días. Los análisis de sangre, como un hemograma completo y la medición de los niveles de electrólitos, pueden ser útiles en personas que han experimentado mareos o aturdimiento. Si el sistema nervioso aparece alterado, será adecuado realizar una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN) craneal.

Tratamiento de las Caídas

El tratamiento de las caídas se enfoca en tres áreas principales:

  • Tratamiento de las lesiones por caídas
  • Tratamiento de cualquier trastorno que pueda provocar caídas
  • Fisioterapia

La prioridad fundamental es el tratamiento de las lesiones, como las lesiones en la cabeza, las fracturas, los esguinces y las heridas musculares. La siguiente prioridad consiste en prevenir posteriores caídas tratando las enfermedades que pueden haber contribuido a la caída. Por ejemplo, en personas con un ritmo cardíaco muy lento acompañado de sensación de mareo, se podrá considerar la opción de instalar un marcapasos. Si es posible, se interrumpe el tratamiento con cualquier fármaco potencialmente perjudicial, se reduce la dosis o se sustituye por otros fármacos.

Los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales pueden ayudar a mejorar la marcha y el equilibrio, así como la confianza en uno mismo después de una caída. Pueden dar consejos sobre cómo evitar las caídas. Además, los terapeutas pueden animar a la persona para que siga activa. La fisioterapia, los ejercicios supervisados de equilibrio y los estiramientos ayudan a reducir el riesgo de caídas.

Prevención de Caídas

Las personas mayores pueden tomar varias medidas simples y prácticas para reducir el riesgo de caídas:

  • Hacer ejercicio con regularidad: la resistencia o el entrenamiento con pesas pueden ayudar a fortalecer las piernas débiles y así mejorar la estabilidad al caminar. El tai chi y los ejercicios de equilibrio, como aguantarse sobre un solo pie, ayudan a mejorar el equilibrio corporal. Los programas de ejercicio deben adaptarse a las necesidades personales. Muchos centros de la tercera edad, centros de fitness y otros clubes de salud ofrecen clases de ejercicios en grupo, gratuitas o a precio asequible, adaptadas a la tercera edad.
  • Utilizar calzado apropiado: los mejores calzados son los que tienen suelas firmes y antideslizantes, tacones bajos y cierto apoyo para el tobillo.
  • Incorporarse lentamente después de haber estado sentado o acostado y esperar unos segundos antes de comenzar a moverse: esta precaución puede ayudar a prevenir mareos, ya que da tiempo al organismo a adaptarse al cambio de posición.
  • Aprendizaje de una maniobra simple de la cabeza: una maniobra simple de la cabeza llamada maniobra de Epley puede ayudar a algunas personas mayores que tienen un tipo de vértigo llamado vértigo posicional paroxístico benigno. La maniobra de Epley consiste en girar la cabeza de maneras específicas.
Infografía con consejos prácticos para prevenir caídas en el hogar.

Un tercio de las personas mayores de 65 años sufre una caída anualmente, resultando en lesiones severas, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las caídas en adultos mayores no solo tienen efectos físicos, sino que también pueden llevar a un profundo impacto en la salud mental y emocional, contribuyendo a la aparición de trastornos psico-afectivos como la depresión y la ansiedad. La identificación y tratamiento de los trastornos del equilibrio son esenciales para la prevención de caídas en adultos mayores y mejorar su calidad de vida.

Las caídas representan un importante problema de salud pública debido a su alta frecuencia, morbimortalidad, discapacidad y costos asociados. Dentro de las intervenciones más efectivas para disminuir la frecuencia de caídas en la población mayor están el ejercicio, el uso de órtesis, la mejora y capacitación del equipo clínico, y la combinación de estas medidas. Se proponen herramientas basadas en la evidencia clínica para la valoración integral del riesgo de caídas en el adulto mayor, planteando 3 perfiles de riesgo según la valoración del paciente (bajo, moderado y alto), siempre considerando el juicio clínico, con el objetivo de orientar al médico en la elección de medidas a tomar y sugerir un plan de manejo para la prevención de futuras caídas. Se incluye también un resumen de las ayudas técnicas, órtesis y programas de prevención disponibles en el contexto de atención primaria, incluyendo la kinesioterapia motora.

tags: #adulto #mayor #en #cesfam #caidas