A comienzos del siglo XX, la escena del teatro nacional estaba liderada por compañías internacionales, algunas de ellas encabezadas por grandes divas como las españolas María Guerrero y Margarita Xirgú, quien viajó a Chile exiliada por el franquismo y colaboró en la fundación de los teatros universitarios, donde ejerció gran influencia. Hacia 1910 cobró gran ímpetu la dramaturgia nacional, en la que destacó Ana Neves.
Más tarde, integrantes del movimiento feminista difundieron su causa con obras como El voto femenino (1919) de Elvira Santa Cruz, más conocida como Roxane, y Hélida (1930) de Delie Rouge. También destaca el trabajo de Luisa Zanelli (1891-1944), una de las autoras más prolíficas de las primeras décadas del siglo XX, quien publicó la obra Omar. El teatro infantil de principios de siglo estuvo marcado por la participación femenina de un modo más evidente que otros géneros teatrales; en esta época fueron muy frecuentes las adaptaciones de cuentos tradicionales y la representación de grandes personajes nacionales.

Pioneras de la Comedia en Chile
En la comedia de esta época sobresalieron figuras como Gloria Moreno, Sara Riesco y Rosa Cabrera. En 1930 se publicaron las obras "La pensión de Misiá Concepción Escobillana" de Sara Riesco y "Melchorita" de Rosa Cabrera, ambas comedias. Diez años después, en 1940, Gloria Moreno publicó sus comedias Nina y Aguas abajo.

La Consolidación del Teatro Universitario y Nuevas Estrellas
Los teatros universitarios se fundaron en la década del cuarenta, y en ellos participaron varios artistas e intelectuales que conformaron las primeras generaciones de actores, directores y dramaturgos. La cartelera se diversificó, ya que a las comedias y revistas se sumaron nuevas tendencias europeas y obras nacionales.
Un ejemplo del diálogo entre estos diferentes estilos es la carrera de Ana González, quien partió actuando en comedias y después integró elencos universitarios. En 1969, Ana González obtuvo el Premio Nacional de Arte.

En esta década comenzaron su carrera destacadas actrices que merecieron el Premio Nacional de las Artes de la Representación, como María Cánepa, que participó de la fundación de la compañía Teatro Q; Bélgica Castro, quien se destacó en el Teatro del Ángel, fundado por ella y Alejandro Sieveking en 1971; Marés González y Silvia Piñeiro.

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Una carrera muy diversa tuvo María Elena Gertner, quien también es conocida por sus novelas. Ella comenzó su carrera como actriz siendo niña en los años treinta y más tarde escribió y dirigió varios montajes teatrales y programas de televisión. En 1951, María Elena Gertner publicó la adaptación teatral de su novela La mujer que trajo la lluvia.

Reconocimientos Nacionales y Legado Perdurable
El impacto de estas actrices en la escena nacional se vio reflejado en numerosos reconocimientos. En 1988, Silvia Piñeiro obtuvo el Premio Nacional de Arte. Más tarde, en 1995, Bélgica Castro recibió el Premio Nacional de las Artes de la Representación, seguida por María Cánepa en 1999. Finalmente, en 2003, Marés González obtuvo el Premio Nacional de Artes Escénicas, consolidando el legado de estas figuras fundamentales para la comedia y el teatro chileno.
