La música tiene el poder de tocar nuestras emociones más profundas y conectar con nosotros de una manera única y especial. En el caso de los niños y niñas, esta conexión va más allá: la musicoterapia se vuelve una herramienta que no solo entretiene, sino que también educa, ayuda en el desarrollo y puede ser una forma de terapia. Múltiples estudios confirman que la música produce efectos beneficiosos en el sistema sensorial, cognitivo y motor, y que por esta razón estimula la creatividad, el pensamiento, el lenguaje, el aprendizaje y la memoria.
¿Qué es la Musicoterapia?
La musicoterapia es la utilización de la música de forma profesional para finalidades terapéuticas. Es el uso de la música basado en la evidencia para establecer una relación terapéutica entre un individuo y su terapeuta. La musicoterapia infantil es una disciplina terapéutica que utiliza la música como herramienta principal para abordar las necesidades físicas, emocionales, cognitivas y sociales de los niños y niñas. Se basa en la relación entre el terapeuta, el niño o niña y la música para lograr objetivos terapéuticos específicos.
Los musicoterapeutas emplean diversas técnicas musicales, como el canto, la improvisación, el movimiento y el uso de instrumentos, adaptándolas a las necesidades individuales de cada niño o niña. A través de la terapia, el niño y el terapeuta buscan alcanzar un conjunto de objetivos individualizados. Estos objetivos pueden variar de persona a persona, pero generalmente están vinculados a la creación de cambios positivos en el comportamiento y el bienestar emocional. A diferencia del entrenamiento y las clases de música, el objetivo no es necesariamente salir de la terapia con un mayor talento musical, sino más bien cumplir con los objetivos establecidos, que pueden ser desde aumentar la autoestima hasta desarrollar un conjunto de habilidades sociales.

La Importancia de la Musicoterapia en Niños con Discapacidad
La música juega un papel importante en la vida de la mayoría de las personas. Para las personas con discapacidad, la música tiene varias ventajas y puede ayudar a desarrollar habilidades mentales, físicas y sociales. Para algunos niños y niñas con discapacidades, la comunicación puede ser desafiante y difícil, lo que puede conducir a sentirse aislado. La musicoterapia es una oportunidad no solo para desarrollar habilidades, sino también para experimentar una conexión real con otro ser humano. En muchos sentidos, permite que el niño o niña sea visto y reconocido.
La musicoterapia no es solo una actividad lúdica: es una terapia holística que permite trabajar múltiples dimensiones de la persona. Además, la música ofrece diferentes niveles de participación, adaptándose a las necesidades y capacidades de cada persona.
La relación entre musicoterapia y discapacidad comienza a ir de la mano desde mediados del siglo XX, cuando en Estados Unidos se empieza a usar la música como parte del tratamiento de soldados que provienen del frente de la Segunda Guerra Mundial y de personas con discapacidad, en especial para potenciar la reducción del trauma, el estrés y la capacidad del lenguaje, motriz y social.
Beneficios Clave de la Musicoterapia para Niños con Discapacidad
La musicoterapia en niños y niñas puede ofrecer una amplia gama de beneficios en su desarrollo físico, emocional, cognitivo y social. Diversos trabajos de campo demuestran que la musicoterapia acerca oportunidades a aquellos niños que padecen múltiples impedimentos para la aprehensión de conocimientos en áreas cognitivas, sociales, emocionales y físicas.
- Mejora Cognitiva: La musicoterapia contribuye a la mejora de la memoria, la atención, la concentración y las habilidades cognitivas en general. Escuchar música es una acción que involucra prácticamente todas las funciones cognitivas necesarias para el aprendizaje. Ciertas investigaciones han hallado una relación significativa entre la música y las posibilidades que el contacto con la misma ofrece en áreas tales como: comprensión de textos, lectura, pronunciación, matemáticas, destrezas auditivas y habilidades mentales básicas (verbales, perceptuales, espaciales y motoras). Incrementa la capacidad de aprendizaje porque facilita la concentración, desarrolla la imaginación y también la memoria.
- Desarrollo del Lenguaje y Comunicación: Contribuye al desarrollo del habla, la pronunciación y la comprensión del lenguaje. Las mejoras en el habla y el lenguaje pueden provenir del canto junto con las canciones, lo que puede mejorar la fluidez de un niño o niña, así como el volumen, la respiración y el tono. El medio musical fomenta las relaciones sociales de una manera natural, como medio de interacción y comunicación a nivel verbal y no verbal. Facilita la comunicación, sirviendo como instrumento en personas que no son capaces de expresarse de otra forma o a las que les resulta más cómodo hacerlo así.
- Bienestar Emocional y Autoestima: Ayuda a los niños y niñas a expresar y gestionar sus emociones, promoviendo la relajación y la reducción del estrés. Proporciona herramientas para expresar emociones, contribuyendo al autoconocimiento y a la potenciación de la autoestima. La música tiene el poder de tocar nuestras emociones más profundas y conectar con nosotros de una manera única y especial. Uno de los efectos que produce la musicoterapia es la producción y liberación de serotonina, el neurotransmisor responsable de generar sensación de felicidad. La sensación de bienestar producida por la música puede ayudar a las personas a suprimir dolores leves e incluso reducir la intensidad de dolores crónicos. Los pequeños consiguen entender mejor sus sentimientos, lo que les crea seguridad, la cual se traduce en más control a la hora de gestionar su conducta y ser más autónomos.
- Habilidades Motoras y Físicas: El movimiento y la danza al ritmo de la música pueden mejorar la coordinación motora y el control muscular. La musicoterapia mejora las funciones motoras. Actividades como moverse al ritmo de la música o tocar algún instrumento redundan en beneficios como el fortalecimiento de la musculatura o la mejora de la coordinación oculomanual y del equilibrio. La música contribuye a mantener la movilidad de las articulaciones y refuerza la musculatura a través de la relajación y la disminución de los niveles de ansiedad. Se logra un incremento de la amplitud de movimientos y la realización, de forma más efectiva, de ejercicios de coordinación, equilibrio y respiración.
- Estimulación Sensorial: Aumenta la estimulación sensorial. La música puede ser un auténtico incentivo para los sentidos, lo que resulta especialmente interesante en una terapia aplicada a personas con discapacidad sensorial. Se pueden incluir otro tipo de incentivos sensoriales para enriquecer la experiencia y promover la estimulación sensorial.
- Socialización e Interacción: Se potencia la comunicación, la colaboración y el trabajo en equipo si se hacen actividades musicales. Fomenta la socialización. La realización de actividades de musicoterapia en grupo promueve la comunicación con los demás y sirve para trabajar valores como la empatía.
- Reducción de Conductas Inapropiadas: En el aspecto conductual, la música contribuye a disminuir o suavizar conductas inapropiadas; ciertas canciones promueven el seguimiento de directivas y consignas que permiten a los niños mantenerse atentos e incentivados.
- Creatividad e Imaginación: Fomenta la imaginación y la creatividad a través de la improvisación y la exploración musical.

Cómo se Aplica la Musicoterapia en Niños con Discapacidad
Para aplicar con éxito un programa de musicoterapia para personas con discapacidad es imprescindible contar con profesionales cualificados que sepan cómo debe ser programada y ejecutada la terapia. La aplicación de la musicoterapia en niños y niñas varía según las necesidades individuales de cada uno y los objetivos terapéuticos específicos. Los musicoterapeutas evalúan continuamente el progreso y ajustan las actividades para adaptarse a las necesidades cambiantes del niño o niña.
Algunos de los pasos que no deben faltar en su implementación incluyen:
- Evaluación Individualizada: Cada paciente tiene sus propias características y requiere de un abordaje terapéutico propio. Resulta indispensable comenzar por examinar concienzudamente las necesidades y habilidades de cada persona antes de diseñar un plan de musicoterapia que se adapte a su situación.
- Selección de Actividades Musicales Terapéuticas Adecuadas: Las actividades musicales que formen parte de la terapia tendrán que adaptarse necesariamente a las preferencias musicales, habilidades y necesidades específicas de cada paciente. Esto puede incluir cantar, tocar instrumentos o improvisar musicalmente, entre otros.
- Uso de Instrumentos Adaptados: Los pacientes con discapacidades físicas pueden requerir del uso de algún instrumento musical adaptado que les permita la participación activa en este tipo de actividades, independientemente de sus limitaciones físicas.
- Incorporación de Estímulos Sensoriales: Además de la propia música, en esta terapia se pueden incluir otro tipo de incentivos sensoriales para enriquecer la experiencia y promover la estimulación sensorial. El musicoterapeuta es el responsable de decidir cuáles de estos alicientes son los más apropiados para cada caso.
- Integración en Contextos Terapéuticos: El musicoterapeuta responsable del programa puede determinar que este tratamiento sea combinado con otros contextos terapéuticos, incluyendo terapia ocupacional, fisioterapia, terapia del habla y terapia conductual.
Actividades y Ejemplos de Musicoterapia
La idea de escuchar música totalmente quietos no encaja con los niños. Ellos necesitan moverse, estar activos, necesitan jugar. Estas son algunas actividades musicales que el musicoterapeuta puede poner en práctica:
- Improvisación Musical: Permite que los niños y niñas exploren libremente sonidos y ritmos utilizando instrumentos musicales o su voz. Esto fomenta la expresión creativa y ayuda a liberar emociones.
- Actividades Rítmicas y de Movimiento: Se utiliza la música para acompañar actividades físicas, como danzas, juegos rítmicos o movimientos coordinados. Esto promueve la coordinación motora y el desarrollo físico. Por ejemplo, otra forma de trabajar la orientación es cogerse todos de la mano y avanzar al ritmo que marca la música: lenta, rápida o parándose cuando corresponda. También se puede inventar una coreografía para fomentar la coordinación oído-cuerpo y mejorar la motricidad, al mismo tiempo que cooperan para crear el baile, mejorando la socialización.
- Canciones y Letras: Cantar canciones con letras significativas para el niño o niña, adaptando las letras para abordar temas específicos o para estimular el aprendizaje. Un ejemplo es proponer participar en la composición de un tema musical y que los participantes dibujen aquello que les sugiere la música. Por parejas, se puede plantear que cada uno dibuje lo que signifique para ellos su compañero. A través del canto se favorecen la dicción y la expresión corporal, además de la posibilidad de aprender otros idiomas cuando cantamos una canción extranjera.
- Juegos Musicales en Grupo: Realizar actividades musicales en conjunto, fomentando la interacción social, el trabajo en equipo y la comunicación no verbal. Por ejemplo, jugar al juego de las sillas es una dinámica que les ayudará a socializar y se lo pasarán en grande con sus compañeros. En pacientes con daño cerebral, existen terapias consistentes en hacer música de forma grupal, adaptando los instrumentos y las partes de la canción a las capacidades de cada persona, promoviendo la participación grupal y generando un estado de ánimo positivo.
- Conocer las Partes del Cuerpo: Se puede tener un muñeco al que se le habrán colocado varios instrumentos musicales en las partes de su cuerpo. La actividad consiste en que, cuando suene cada uno de los instrumentos, los participantes deberán tocar la parte de su cuerpo que corresponda.
- Trabajar la Orientación: Un participante se coloca en el centro de la sala con los ojos tapados, mientras el resto se distribuye por todo el espacio, cada uno con un instrumento. Cuando suena uno de los instrumentos, quien está en medio ha de dirigirse hacia ese sonido. Si consigue localizarlo, se cambiará con el compañero que lo estaba tocando y este pasará a ocupar el medio del local con los ojos vendados.
- Practicar la Relajación: Una forma de llevar a cabo una sesión de relajación utilizando la música puede ser narrando una historia para introducir y guiar a los participantes en cómo deben actuar para relajarse. Se puede preparar un espacio para que los participantes se tumben en colchonetas y, con los ojos cerrados, escuchen la narración y la música de la sesión de relajación, que llevará a cabo un especialista.
- Contenidos Pedagógicos: Ciertos contenidos pedagógicos dentro del área cognitiva como: el aprendizaje de los números, el aprendizaje del tiempo y de la hora (analógico y digital), o la identificación de colores y formas son factibles de ser trabajados ofreciendo actividades que estimulen las diversas vías sensoriales en conjunto.
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Perspectivas y Desafíos en la Inclusión de la Musicoterapia
A pesar de que esta disciplina ha demostrado ser eficaz y la musicoterapia es mucho más que una actividad, siendo una oportunidad para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad, aún no está incluida en la cartera de servicios sociales. El objetivo es demostrar su impacto positivo y abogar por su inclusión en los servicios sociales, garantizando que más personas puedan acceder a esta herramienta transformadora. Actualmente, la musicoterapia está especialmente indicada en trastornos como el autismo y el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).
Gracias al apoyo del Departamento de Derechos Socials de Cataluña, la Fundación Aspanias está implementando programas de musicoterapia para personas con DID, buscando que más personas puedan acceder a esta herramienta transformadora. Si estás interesado en esta disciplina, existen diversas asociaciones y centros especializados en musicoterapia que ofrecen servicios para personas con discapacidad.